Los Verdes de Europa en Alicante

¿Hay espacio para la ecología política en Alicante?

La Cámara de Comercio de Alicante y la reactivación del ladrillo 10 julio 2009

Ayer tuvo lugar en el Club Información la presentación del estudio que ha elaborado la Cámara de Comercio de Alicante para reactivar la economía de la provincia. Desgraciadamente, el empresariado alicantino no parece haber aprendido de los errores que han llevado a la provincia a ser una de las más afectadas por la crisis, ya que en este estudio se apuesta una vez más por los sectores más castigados: la construcción y el turismo.

Aunque mucho se habló ayer en el Club Información de la reconversión de ambos sectores y de la competitividad, nada se dice en este estudio de prácticas y negocios más compatibles y más resputuosos con el medio ambiente, con más perspectiva a largo plazo y más estabilidad ante las fluctuaciones de la economía, regionales o globales. Por ejemplo, aunque se menciona la rehabilitación de viviendas en centros históricos, no se propone esta actividad como prioritaria, ni se apuesta por la mejora de la eficiencia energética en todo el parque de viviendas, actividad que daría trabajo por muchos años a mucha pequeña y mediana empresa. Tampoco se habla en el informe de bioconstrucción o de inversión en paneles solares para agua caliente, otro negocio en el que nuestra comunidad ya debería ser líder.

Se habla mucho del turismo y su calidad, pero poco de abandonar el modelo de sol y playa y nada de apostar por el turismo alternativo, rural, de naturaleza. Mucho menos de explotar las posibilidades de los once parques naturales de la provincia, que desconocen los propios alicantinos, y que la inmensa mayoría de los turistas se van sin siquiera imaginar que existen. Nada se dice tampoco de fomentar el turismo de proximidad a través de una mejora del transporte público en autobús y en tren.

Pero estos son los dos sectores de los que sí se habla en el estudio. ¿Qué hay del resto de posibilidades? ¿Desconoce el sector empresarial alicantino las posibilidades de la agricultura ecológica, los beneficios que traería para la provincia la creación de un instituto tecnológico de agricultura ecológica y de una industria sólida de la trasnformación de alimentos ecológicos? Por lo visto sí, y se ignora también los innumerables beneficios que traería el turismo gastronómico si Alicante empezara a explotar un patrimonio singular.

Tampoco merece mención en este estudio los sectores tradicionales de la provincia de Alicante: el juguete, el calzado, el textil, el mueble, el mármol… ¿y qué pasa si hablamos de hacer estas industrias más verdes, de crear etiquetas ecolóogicas para estas industrias? Una etiqueta ecológica es un valor añadido para un producto, que facilita su venta en el mercado nacional e internacional, y proporciona mayor calidad al comprador local. Lo sabe bién el Instituto del Textil de Alcoy, donde han creado la marca de responsabilidad social y ecológica “Made in Green” que está salvando puestos de trabajo locales. Por desgracia, poco o nada se informó ayer en el Club Información de estas valientes iniciativas.

Una pena, la estrechez de miras del sector empresarial, al menos del que se ha encargado de escribir este informe que para mí no resulta representativo. Se olvida de sectores alternativos que, bien arropados, podrían tener mucho que decir en la diversificación de la economía provincial y apuesta poco o nada por combinar la actividad económica con el cuidado del planeta.

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La caída de las emisiones y la crisis 21 mayo 2009

Según anuncia hoy El Mundo, las emisiones de CO2 en España cayeron un 10% en 2008 y es previsible que caigan otro tanto en 2009 debido a la crisis. Aunque el artículo apunta a que las energías renovables y el precio del carbón han contribuido a esta caída, lo cierto es que el factor principal, que no se le escape a nadie, es la bajada de la producción.

Que las emisiones bajen es una buena noticia para tod+s, para el medio ambiente, para el planeta y para la humanidad. Si bajan las emisiones, baja la huella ecológica y nuestra presión sobre el medio. Los ecosistemas tienen más tiempo y espacio para recuperarse. Las pérdidas económicas por el cambio climático y la pérdida de biodiversidad se reducen, lo que es un beneficio para tod+s. Sin embargo, hay en España al menos 4.000.000 de personas que no tienen de qué alegrarse. Son las personas que han ido a engrosar la fila del paro, contribuyendo así a esta caída de las emisiones.

Si una reducción de las emisiones de CO2 es buena para la economía, ¿por qué no aprovechar la crisis para crear aún más riqueza? Como comentaba ayer Caldera, cuando solicitaba el cierre de las centrales nucleares empezando por Garoña, las energías renovables podrían crear más de un millón y medio de puestos de trabajo, y ya son un yacimiento de empleo estable. Además, incentivando las energías renovables ganamos dos veces: creamos empleo y reducimos las emisiones.

Otro sector importante que podría ayudar a nuestros 4.000.000 de parados y al medio ambiente al mismo tiempo es el de la eficiencia energética. Las casas españolas se han hecho de mal a muy mal durante el último siglo. La renovación, actualización y rehabilitación del parque de viviendas español en base a criterios ecologistas es un yacimiento de empleo estable mucho más importante que las infrastructuras… no podemos estar haciendo carreteras toda la vida, ¡se nos acaba el territorio!

Por último, otro sector que podría contribuir a sacarnos de la crisis es el sector de servicios a personas con discapacidad , ancianos, etc. Se trata de la denostada Ley de Independencia, una ley que de haber resultado menos maltratada por las Comunidades donde gobierna el PP, y hubiera dispuesto de más financiación por parte del Gobierno, hubiera podido crear no sólo puestos de trabajo directos, aliviando a las familias y proporcionando a las mujeres un reconocimiento a su silencioso trabajo no remunerado, sino también trabajos indirectos por la cantidad de centros de día necesarios para atender una demanda que a todas luces excede las previsiones iniciales.

 

Alternativas para Alicante: la agricultura ecológica 19 mayo 2009

A menudo se nos acusa a los Verdes, cuando no estamos en el gobierno, de agoreros, negativos y de no ofrecer alternativas. Y cuando estamos en el gobierno, de apagaincendios, de actuar siempre a posteriori y, en definitiva, de carecer de ideas o programa.

Bien, hablemos en positivo, pues. Durante meses y meses el ejecutivo del Gobierno por un lado, y por el otro el Consell, nos han venido vendiendo una serie de soluciones a la crisis que a los Verdes nos convencen bien poco. El Gobierno habla de cambio en modelo productivo, y a continuación lanza toda una serie de medidas para continuarlo. Y otro tanto hace nuestra comunidad autónoma. Para los Verdes, la salida de la crisis pasa por apostar todavía más por la lucha contra el cambio climático y el cambio en los patrones de consumo de la sociedad actual.

Por ejemplo, hablemos de lo obvio. Hablemos de agricultura ecológica. La Comunidad Valenciana, y la provincia de Alicante, se encuentra a la cabeza de España en producción ecológica con 32.069 y 9.994 hectáreas respectivamente. Sin embargo, el 80% de de esta producción se exporta, mayormente a Alemania. Es decir, estamos generando una riqueza medioambiental que podría traducirse en salud para l+s ciudadan+s y empleos de calidad, y la estamos vendiendo al extranjero.

Una de las salidas a la crisis de la provincia consiste en invertir más en agricultura ecológica, no sólo para ampliar la superficie cultivada y la variedad de cultivos y ganadería, sino también para desarrollar la industria transformadora (que podría dar empleos estables y contribuir al desarrollo rural), motivar y educar al consumidor (lo que redundaría en su salud y calidad de vida), y diseñar canales de distribución a nivel local (proporcionando productos atractivos y alternativos para la hostelería local).

En una conferencia en el Parlamento Europeo, Víctor González, de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica, denunciaba que España es el único país de la Unión Europea que carece de un instituto tecnológico dedicado en exclusiva a fomentar el estudio de esta modalidad. ¿Por qué no adelantarnos y reclamar ese instituto innovador para la Comunidad Valenciana? Un instituto tecnológico crea empleo estable directo e indirecto a corto y a largo plazo, es una inversión en I+D, y una salidad para tanto científico local que tiene que buscar trabajo fuera.